Hay orden de recordar.
Hay orden de recordar. Comparen el momento actual, enero de 2026, con aquel en el que quedó grabada una frase para la historia: "Hay orden de no aflojar". No era un eslogan, era una convicción. Era liderazgo, era rumbo. El día en el que murió Jorge no solo perdimos a un hombre, perdimos al único capaz de ser referente, guía de la tropa, sostén moral de la policía. No era tibio, era firme, era el único. La muerte no se llevó solo al padre y al esposo del poncho blanco. Nos arrancó una pieza clave del gobierno que supo pararse frente al caos sin titubeos. Hoy los desmemoriados lucran con la mentira de la tibieza. Son cobardes insolentes, incapaces de medir la magnitud de nuestra pérdida. No entienden lo que se rompió ese día. Necios. La historia los recordará como lo que fueron. Traidores a la patria, cómodos con el relato mientras el país se desangra en silencio. Y a los otros, los de la Biblia y el Calefón, los que se conforman con que al menos no gobierna la derecha, disfru...